Sin pecar de ser triunfalistas las condiciones actuales que se dan en la economía española inducen a una esperanza de mejora consolidada de la economía y el arranque de una fase de recuperación que ya ha sido detectada por los mercados internacionales y ahí están los índices de colocación de deuda y situación de la prima de riesgo.

Tras haber padecido de una crisis que ha purgado trágicamente la economía española, en especial en lo que se refiere al sector de la construcción y toda su industria auxiliar, la rebaja sistemática de los costes salariales y de los rendimientos empresariales (en lo que se ha dado en llamar la devaluación interna) y los recortes en los gastos sociales, las condiciones para un despegue económico son evidentes.

A mayor abundamiento de señales positivas, se dan factores objetivos que apoyan un periodo de crecimiento salvo catástrofe económica externa, la existencia de un euro devaluado que moviliza las exportaciones y hace más competitiva la economía europea junto con una bajada acusada del precio de los carburantes de los que Europa es claramente deficitaria.

En el terreno financiero el banco central europeo inyecta liquidez prácticamente sin límite a la economía y los tipos de interés han alcanzado cotas tan bajas como nunca se habían dado.

Las últimas actuaciones de la Agencia Tributaria y de las fiscalías también están borrando la mala imagen de España en cuanto a la corrupción se refiere y obliga a mantener una ética a quienes quieren ocupar cargos públicos, esto es importante en nuestra imagen al exterior.

Con estos mimbres parece que se dan todos los requisitos para un crecimiento sostenido con su consiguiente recuperación del empleo y el aumento del consumo por la posibilidad de una reducción en la carga impositiva para acelerar el crecimiento.

Solo hay ciertas nubes en el horizonte y paradójicamente no son asuntos económicos sino políticos los que pueden ensombrecer ese panorama, especialmente por la incertidumbre que puede afectar a la inversión industrial y el consumo privado que son los motores de este esperado despegue.

El triunfo de Syriza en Grecia puede animar a los votantes españoles a votar a un partido como Podemos que no tiene ideología clara ni experiencia en la gestión y cuya honradez puede ser tan discutida como la de los demás partidos que existen hoy en día.

Pero además su propia existencia Podemos provoca una deriva radical en los partidos de centroizquierda y centroderecha con planteamientos electoralistas y poco pragmáticos en cuanto a la eficacia a futuro de las medidas de aumento de costes sociales y de plantillas funcionariales.

Y es que en este momento no toca discutir sino apretar los dientes y empujar, no es importante quien nos gobierne pero sí lo son las medidas que pueda tomar, sería un error el no aprovechar el viento favorable para darle velocidad a la recuperación, me temo que no vamos a tener otra ocasión como esta por la coincidencia de factores positivos, entre ellos la recuperación de la economía norteamericana.

Nadie quiere decir que hay que esperar para poder redistribuir la riqueza pero lo que está claro es que para poder repartir antes tenemos que producirla.

No estaría de más que los partidos explicaran al electorado cuales son las medidas que pueden afectar al futuro de la Economía Española y dejaran de airear la corrupción de los demás , como siempre lo que deben hacer los políticos es como mínimo no incordiar y si saben ayudar empujando

FERMIN TORRENS ALZU

Asesor de Empresas

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